martes, 26 de agosto de 2014

Conserven las tradiciones que han aprendido


En la primera lectura San Pablo se preocupa por la iglesia y dice que lo importante es hacer una revisión de vida, y permanecer fieles, estar siempre atentos porque nadie sabe el día ni la hora; el día del Señor viene como un ladrón... (cf.Mc. 13. Mt 24; Lc. 21) “Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, os consuele internamente y os dé fuerzas para toda clase de palabras y de obras buenas.” Y en la misma tónica se manifiesta el salmo que resintamos hoy.

“Ay de vosotros,… hipócritas” que aparentan obrar en rectitud, pero que en el fondo practican otra cosa bien distinta, falta la congruencia, la falta de mesura o equilibrio entre el modo de mirar a los otros y de mirarse a sí mismo. En nuestro tiempo y por un momento miremos, cuanta ignorancia, cuanta injusticia, cuanta necesidad y cuanto dolor padecen nuestros semejantes. Nuestra vida se mueve en medio de copas y platos relucientes pero atiborrados de robo, desenfreno, injusticia, mentiras, abusos, violencia… “Que nadie en modo alguno os desoriente”, Y Nuestro Señor Jesús nos repite, hoy también, que no se trata de apariencias, que lo que tiene importancia es la pureza interior.

Nos quedamos en el afán conseguir lo necesario para pasarlo bien, de conseguir sin compartir; de aprender lo que requerimos para nuestro propio beneficio, pero sin orientar debidamente, sin compartir para que otros puedan superarse. Haciendo cosas que aparentemente nos habilitan para hacer nuestra voluntad, pero sin hacer la voluntad de Dios. Nuestro interior permanece ciego, sordo y mudo; sin revisión de vida, quien no revisa su vida no hace méritos para la presencia de Dios. Si tuviéramos fe sería mucho más fácil la vida interior, la vida de oración, que las actividades humanas.

Cuando lo importante es el trabajo por el reino de Dios. Queremos que Dios sea el huésped solamente; pero el huésped solo puede hacer lo que el dueño del aposento determine. Es nuestro deber cambiar esa idea, lo que debemos tener muy en presente es que Dios debe ser nuestro Rey; y un rey es quien determina lo que se debe pensar, decir, hacer y desear.


lunes, 25 de agosto de 2014

El Señor se ha glorificado en ustedes, y ustedes en él


Cuando se jura por la ley se hace responsable; pero cuando se jura por certificarse su credibilidad, sobra; basta decir sí o no. Me parecen duras las críticas del Señor contra los escribas y fariseos, quiere erradicar de ellos la cultura de la hipocresía como su modo habitual de vivir. De manera que al analizar esta situación, vale para todos que de un modo o de otro somos ciertamente hipócritas. El evangelio de hoy constituye una crítica frontal al legalismo. Basta leer la primera lectura cuando san Pablo habla a los de Tesalonica, encontramos la razón cuando el Señor Critica a los que se comportan así.

Nuestro Señor Jesús cuestiona a los que quieren hacer cumplir la ley de manera minuciosa como la finalidad de la existencia humana. Los considera hipócritas, guías ciegos y corruptores del pueblo. En ellos la ley es solo una estrategia de dominación y de enriquecimiento con múltiples impuestos, sacrificios y ofrendas. En nuestros día quizás tenga mucho de parecido sofisticado con tendencias similares, cuando se desplaza la razón de la Ley, sin llegar al fondo del sentido espiritual como restablecimiento de la dignidad humana. A Jesús le importa mucho más la gente que las cosas.

Jesús quiere hacernos entender que la ley es una mediación humana para el cumplimiento de la voluntad de Dios, que consiste en la realización plena de la humanidad, lo material es secundario, es lo añadido. Quiere que corrijamos el dobles, quiere poner al descubierto donde esta puesto mi corazón, mi interés y que valor doy a la realización humana. Como parte de su iglesia, relativizo cuando procuro no tener problemas con ciegos y sordos que quieren guiar a necesitados de Dios y de su misericordia. Y el verdadero sentido del cumplimiento de la ley es la intención dignificadora que hay en toda ley. Y no el interés para defender los intereses perversos de los que están en el pedestal. 

De manera que encontramos un desafío como cristianos, como miembros de su iglesia a trabajar y a imponerse para poner al ser humano en el centro de todo proyecto y desde ahí delinear todo el interés a favor de la dignidad. -Temo que estamos lejanos a lo que Dios quiere del ser humano - porque prevalece en nosotros lo material y no la trascendencia, ni quien la concede. porque falta la certeza que es Dios Espiritu Santo quien santifica a la iglesia. Nosotros vestimos la concupiscencia-(Cf. Mc.1,24)


sábado, 9 de agosto de 2014

El justo vivirá por su fe


La religiosidad es criticada por nuestro Señor Jesús, aquel puñado de discípulos seguidores de Cristo, hasta entonces era un grupo religioso, pero carente de fe. La vida de quien se considere seguidor de Cristo, debe contener ingredientes esenciales, fe, agradecimiento y disposición. Todos sabemos que la fe es un don, nadie puede llegar a tener fe, si antes no ha habido en él intervención del Espíritu Santo. La fe como todos los dones son efusiones para el alma que aumentan o disminuyen. (Cf.Mt.25, 14-30) Dios ve con quien se puede contar, en quien puede confiarse. Dios evalúa el modo o el cómo se han hecho multiplicar sus talentos. Este es el gran pecado de las sociedades decadentes en las que se consume y se aniquila lo que se ha recibido: la formación humana, los conocimientos, la cultura, el ejemplo de vida, las riquezas de la naturaleza, el conocimiento de Dios, su Palabra y sus designios.

La oración que hace el papá del niño epiléptico y poseso ha quedado como uno de los modelos de oración cristiana; si nos dirigimos a Dios en la oración es porque tenemos fe; pero en ese mismo movimiento descubrimos la pobreza y la fragilidad de nuestra fe. La fe tiene un potencial transformador: hace que seamos capaces de confiar en el poder y la autoridad de Dios para actuar, para realizar los imposibles para los humanos. Por eso debemos también diferenciar la fe humana, que consiste en la confianza de nuestras capacidades, en cuanto a lo material – (Ej. Yo vivo bajo este techo sin temores porque confió en que cundo fue construido se hizo bien). Y a fe divina es la que procede de Dios.

“Os aseguro que si fuera vuestra fe como un grano de mostaza, le diríais a aquella montaña que viniera aquí, y vendría. Nada os sería imposible.» la carencia de fe nos hace ineficaces para afrontar situaciones incompatibles. A lo que nos anima el Señor es que tengamos fe aunque sea pequeñita, que tengamos plena confianza en su poder para posibilitar la acción divina. Es Dios quien puede hacer cambios en las cosas imposible y nuestra fe se desvanece cuando lo hacemos por nuestra propia cuenta; en primer lugar no lo lograremos y en segundo lugar le robamos la gloria a Dios. Entonces caemos en a cuenta que lo principal es permitir que Dios obre y que sea Él quien se gane los aplausos. Nosotros apenas llegamos a ser sus dependientes (inútiles).


viernes, 8 de agosto de 2014

¡Ay de la ciudad sangrienta!


Según el Evangelio, el Señor pregunta «Según el parecer de la gente, ¿quién es este Hijo del Hombre?»… «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro contestó: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo.» a partir de entonces nuestro Señor Jesús anuncia su Pasión. Y ante esto Pedro se gana una reprimenda “Tus ambiciones no son las de Dios, sino las de los hombres.» (cf. Mt.16) por tanto el Señor quiere explicarnos que no solo se dará en Él lo de su dolorosa pasión, sino que todos nosotros también debemos sufrir en carne propia nuestra propia pasión. «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.”

Todos sin lugar a dudas queremos seguir a Cristo quien es, camino, verdad y vida. Pero el Señor pone una condición, “la Cruz” manifestada en la renuncia, en la entrega, en el servicio, en a caridad, en el amor; todo amor verdadero procrea sacrificio de una u otra forma. Con esta manifestación nuestro Señor Jesús nos sitúa claramente frente al maligno, al mundo y a la carne. A lo cual precisa nuestra renuncia “cruz”. Debemos sobreponernos a la insinuación del maligno, la soberbia, el querer ser dioses sin Dios, y la idolatría… La renuncia a lo que ofrece el mundo, el poder, la fama, el poseer, de manera desmedida y sobre todo la inutilidad para el bien en los demás, y en cambio sí, puesto en contra de la justicia y al amor. La renuncia a la carne, los placeres las sensaciones, la vanidad, la vana gloria, y sin sacrificios, sin obras, sin caridad, sin culto al divino Creador, sin obediencia y sin dialogo con El. Esto explica que es Ganar y que es perder la vida. Porque según Dios, la vida podemos ganarla o perderla.

La propuesta universal del reino de Dios, conlleva como premisa determinante, el amor a Dios y al prójimo cercano y compañero en este peregrinar. Meditemos sobre la voluntad divina y pidamos en oración, poder hacer la voluntad de Dios; para ello hemos sido dotados de dones, de talentos, que por obra del Espíritu Santo nos hace virtuosos. El santo Papa Francisco nos está invitando a leer y a releer el capitulo 5 y el 25 de san Mateo, para que meditemos y en estos dos lecturas vamos a encontrar lo que es cargar la Cruz y seguir en por se Cristo. Allí veremos que nuestra vida debe ser virtuosa por gracia de Dios, porque por lo contrario nuestra vida se puede perder.


miércoles, 6 de agosto de 2014

“Esta voz del cielo la oímos nosotros”


Conmemoramos hoy la Transfiguración manifiesta en la Gloria de Cristo nuestro Señor y nuestra victoria, por Él. Todos somos hijos de Dios por filiación divina, somos su pueblo de los bautizados en nombre de Dios Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Es decir Dios es quien nos ha consagrado y nos ha introducido dentro de sus elegidos, ha hecho de él su propiedad personal; sin que haya sido por nuestros merecimientos, ni tampoco ningún tipo de grandeza. Solo Dios es grande y es quien tiene el poder y la autoridad, solo las tres personas de la Santísima Trinidad son dignas de honor, alabanza, suyo es el poder y la gloria.

La transfiguración, acontecimiento de difícil entendimiento para nosotros, pero si podemos sacar algunas luces al respecto, ¿Quién es Dios? “El no es Dios de muertos, sino de vivos, y todos viven por él.»(cf. Lc. 20, 34-38) lo podemos corroborar hoy cuando hacen presencia Moisés y Elías, fallecidos ya hacía mucho tiempo. ¿Quién es el Padre? Es quien ha enviado a su Unigénito a cumplir la misión redentora para todos nosotros. Por tanto es lógico que haya querido hacer un dialogo personal con su Hijo en presencia de humanos para que dieran testimonio de la vida verdadera. ¿Quién es el Hijo? «Yo soy: YO-SOY.» (Ex.3, 14) «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.»… reflexionemos en silencio. ¿Si lo honramos verdaderamente? ¿Si le escuchamos? ¿Si le obedecemos?

¿Y luego qué? Ya sabiendo lo anterior veamos pues cual es nuestro destino. Si vemos que Dios vive y que con el viven muchos de los que han sido separados de este mundo y sabemos que nuestro Señor Jesús resucito y que en el pasaje de hoy nos da una pequeña muestra de la gloria del cielo. Pues entonces nosotros conforme a sus promesas tenemos nuestro destino asegurado, pero depende de nuestro comportamiento, «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» y en (Jn. 2,5) «Hagan lo que él les diga.» nos dice María madre de Jesús y Madre nuestra. «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí." (cf. Jn. 14, 1-31)


martes, 5 de agosto de 2014

Señor, Tú tienes palabras de vida eterna." Jn 6, 68


“¿Por qué gritas por tu herida? Tu llaga es incurable; por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados”… Serán sus hijos como en otro tiempo… “Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.” Pero será en todo caso, necesaria la conversión por fe y por amor a Dios. “desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte” ¿Quién otro o que cosa podrá librarnos de la muerte? “¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él?” el único razonamiento conclusivo es porque Dios es “Amor”. Por eso vino a multiplicar lo necesario para nuestro bien y a caminar sobre las aguas para que tuviéremos fe.

«¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?» Poca fe – Este reproche del Señor es para sus mejores discípulos, también para nosotros hoy día, a fin de convencernos de que todavía nos falta mucho (cf. 6,30; 8,26; 16,8; 17,20). De la misma manera, Nuestro Señor, en varias ocasiones invitaba a no tener miedo, a confiar en Él; pero para nosotros faltaría una y otra cosa más, para poder creerle a Dios. En primer lugar si no cresemos espiritualmente, es porque no meditamos – es porque no hablamos con el dueño y Señor de todo. Mientras tanto no podremos confesar como sus discípulos: «Verdaderamente eres el Hijo de Dios» (Mt 14,33).

Todos habremos visto en los barrios o en lugares donde a la gente le parece cómodo botar las basuras. Para corregir estas culturas se colocan avisos prohibitivos, se hacen campañas de limpieza, de concientización, de educación. Pero lo grave es que por más que se luche seguirá apareciendo basuras. Lo mismo pasa con nuestras culturas de pecado, Dios dice, sus servidores lo pregonan y el hombre no deja de mentir, de robar, de odiar, de matar, no deja la avaricia, la injusticia… larga lista. A todo esto, así veamos a Cristo en la Cruz para darnos vida, así lo veamos multiplicando nuestro pan o caminando sobre las aguas de este mar agitado.


lunes, 4 de agosto de 2014

Ananías, tú has inducido al pueblo a una falsa confianza


Todos querían proclamarlo rey, (la tentación) pero nuestro Señor Jesús los deja solos, para  que comprendieran que el era Rey capaz de satisfacer a todos con abundancia, pero no a la manera judía, quería que comprendieran cuál es el verdadero reinado de Dios. Luego se presenta caminando sobe las aguas. No podemos olvidar estas manifestaciones mediante las cuales Dios quiere resaltar el poder del espíritu sobre la materia, y aun más, descubre el esplendor que irradia de la persona del Hijo, aun en su condición mortal. El relato es bastante claro, en lo que tiene que ver con la confianza en el proyecto de Dios anunciado por Jesús. Quiere hacernos ver lo fatal que puede ser la falta de fe. La duda sobreviene cuando nos fijamos mas en las fuerzas de la naturaleza o de las distracciones mundanas, desconfiando de la fuerza y la autoridad más poderosa, Dios.

“¡Señor, sálvame!” Le decía santo Tomas Moro a su hija desde la prisión: No quiero, mi querida Margarita, desconfiar de la bondad de Dios, por más débil y frágil que me sienta. Más aún, si a causa del terror y el espanto viera que estoy ya a punto de ceder, me acordaré de san Pedro, cuando, por su poca fe, empezaba a hundirse por un solo golpe de viento, y haré lo que él hizo. Gritaré a Cristo: ¡Señor, sálvame”. Espero que, entonces, él tendiéndome la mano me sujetará y no dejará que me hunda.

Y, si permitiera que mi semejanza con Pedro fuera aún más allá, de tal modo que llegara a la caída total y a jurar y perjurar (lo que Dios por su misericordia, aparte lejos de mí, y haga que una tal caída redunde más bien en perjuicio que en provecho mío), aún en este caso espero que el Señor me dirija, como a Pedro, una mirada llena de misericordia (cf Lc 22,61) y me levante de nuevo, para que vuelva a salir en defensa de la verdad y descargue así mi conciencia, y soporte con fortaleza el castigo y la vergüenza de mi anterior negación.

Ten, pues, ánimo, hija mía y no te preocupes por mí, sea lo que sea que me pase en este mundo. Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor
.”


sábado, 2 de agosto de 2014

Escúchame, Señor, el día de tu favor


Al reflexionar sobre el crimen de san Juan Bautista, se queda uno perplejo ante tanta injusticia. El A/T. nos narra otros casos injustos como el de David con su soldado Urias. Pero también son innumerables los casos en el N/T. y sobre todo en nuestro tiempo. “Oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús, y dijo a sus ayudantes: «Ese es Juan Bautista que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los Poderes actúan en él.» (Herodes Antipas, hijo de Herodes el grande.) La seducción de una muchacha condujo al embriagado mandatario a dictar una condena de muerte injusta, por no querer figurar como débil frente a sus condescendientes. Pero no tardo en sentir el poder y la autoridad de nuestro Señor Jesús, quien tomo la bandera de Juan para remover los cimientos de los opresores del pueblo de Israel. Para el desventurado rey lo que sentía no era deseos de conversión sino quizás, su conciencia, la voz de su alma que clamaba por su purificación.

“Que otros queden maravillados de que Juan haya sido anunciado por los profetas, anunciado por un ángel..., nacido de padres tan santos y tan nobles, aunque de edad avanzada y estériles..., que en el desierto haya preparado el camino del Redentor, que haya convertido los corazones de los padres hacia los hijos y los de los hijos hacia los padres (Lc 1,17), que haya sido digno de bautizar al Hijo, escuchar al Padre, ver al Espíritu (Lc 3, 22), en fin, que haya combatido por la verdad hasta dar la vida y que, para ser precursor de Cristo incluso en el país de los muertos, haya sido mártir de Cristo ya antes de su Pasión. Que otros se queden maravillados de todo esto” (Beato Guerrico)

Este acontecimiento del más grande de los profetas, se vincula como la intima relación que existe entre el Mesías y su precursor. Además, describe de manera ejemplar que la misión del discípulo es mantener una actitud crítica en defensa de la justicia y la paz, frente a la sociedad y a las culturas contrarias a los valores del evangelio, aunque sea incómodo para aquéllos que buscan para sí mismos el poder, el tener y la fama, pasando por encima de los humildes y necesitados, por la gente de bien. Al respecto dice san Pablo: «No nos predicamos a nosotros mismos sino al Señor Jesucristo» (2Co 4,5).


viernes, 1 de agosto de 2014

Que me escuche tu gran bondad, Señor.

El hijo de María y de José, “¿Acaso ella dio a luz por obra de su carne?”. Lo que obró el Espíritu santo, fue para los dos. Justo el varón y justa la mujer (cf.Mt.1,18) El Espíritu Santo, quien obra con el Padre y con el Hijo, dio el hijo a ambos. «¿De dónde saca éste esa sabiduría”? - ¿acaso no es: …? Si, (Dios). No supieron definir, como tampoco muchos hoy identificamos plenamente quien es Dios, como actúa, que hace, como lo hace, cuando lo hace, porque lo hace y para quien. De ahí los desvíos y los interrogantes. Por eso el gran misterio de la ceguera. “Por más que oigan no entenderán, y por más que miren no verán... Sus oídos no saben escuchar, sus ojos están cerrados. No quieren ver con sus ojos, ni oír con sus oídos y comprender con su corazón..” (Mt. 13, 14-15)

Los paisanos del Señor, conocían los orígenes y a sus parientes; pero desconocían el verdadero origen y parentesco más hondo, más radical, nunca supieron definir la concepción de que “Por él se hizo todo, y nada llegó a ser sin él.” (Jn.1, 3) No supieron acoger los signos que suministraba los antecedentes como anuncio de esa verdad. Tanto se había acostumbrado el pueblo elegido a que Dios siempre que se desviaba, Él venía en su rescate. Es igual hoy día, nos extraviamos por caminos oscuros y Dios en su infinita misericordia va y, de una manera u otra, nos suministra la luz para volver al camino; pero que tampoco, en la mayoría de los casos, caemos en la cuenta que es Dios el artífice. Somos incapacitados para decir de conciencia y de corazón, como Pedro: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo.»(Mt.16,16 ».

El mismo nuestro Señor Jesús nos da la clave para poder entender y adquirir sabiduría: «Felices los que tienen el espíritu del pobre, porque de ellos es el Reino de los Cielos.” (Mt.5,3) los que son capaces de despojarse de todo lo que está contra la voluntad de Dios, los que logran empobrecer su conciencia de las cosas del mundo y enriquecerse con la sabiduría de Dios. El mismo Nuestro Señor Da gracias al Padre porque así lo quiso: «Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado." (Mt. 11,25) De manera que el camino de Jesús no es de triunfalismos o de vanaglorias, es de aceptación por la fe y lleno de esperanza, porque conduce a la vida – basado en el amor, “El que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es amor.” (1 Jn.4,8)


jueves, 31 de julio de 2014

Separarán a los malos de los buenos


Las empresas y los juiciosos y ordenados hacen al final del mes un balance para analizar el estado y los resultados de sus finanzas; eso mismo deberíamos hacer nosotros todos los días en su final, es aun mas indispensable nuestra confrontación personal, para ver como esta nuestro comportamiento y revisar nuestro pecado de pensamiento, de palabra, de obra y de omisión. De allí surgirá nuestra contrición y nuestra conversión tan indispensable. Es llegar a la docilidad para que Dios nos moldee conforme a su voluntad santa, a imagen del alfarero según la lectura de Jeremías.

Diferenciar y separar son actividades que hacemos todos los días, en cuanto a lo material. Porque no entonces hacer también, durante nuestra vida una distinción de lo que es bueno y para bien, de lo que es malo y para el mal. “Examínenlo todo y quédense con lo bueno. Eviten toda clase de mal, dondequiera lo encuentren.” (1 Ts.5,21-22) Par ello se requiere reflexionar y pedir al Espíritu Santo el discernimiento, no olvidemos que estamos en medio de una sociedad caótica, que se desenvuelve entre verdad y falsedad, entre lo bueno y lo malo, valores y antivalores, complicada y centrada en el poseer sin justicia, sin caridad. Por tanto los Ángeles de Dios deberán separa los unos de los otros.

A todos no ocurre en algún momento de nuestra vida, nos encerramos en nuestro mundo y hacemos nuestro propio juicio, con nuestra propia capacidad, sobre el dolor, el sufrimiento, el odio, los placeres, los antojos; confinados en una cárcel que hemos construido para nosotros mismos y que nos parece infranqueable. Negamos la acción y la autoridad de Dios al olvidarnos de Él. No caemos en la cuenta del contenido de una vida sin Dios en las buenas y en las malas; confrontada con la esperanza y la docilidad a Dios que por su amor infinito es capaz de cambiar todas las situaciones. Meditemos las parábolas de nuestro Señor Jesús, de ellas sacaremos enseñanzas siempre nuevas que nos ayudan a nuestra conversión y para adaptarlas a nuevas circunstancias.


miércoles, 30 de julio de 2014

Si vuelves, estarás en mi presencia


Evangélicamente hablando, el afortunado es el de corazón humilde y sencillo, este encuentra el mayor tesoro. “Dichosos los pobres en el espíritu” Nadie es más rico que aquellos que agradecen a Dios por lo que les ha sido concedido y lo ponen al servicio para ganar amigos para el cielo. Los que se despojan de la avaricia, de cierto modo viven en pobreza porque dan, ayudan, enseñan y sirven por amor. En cambio y como ejemplo encontramos el personaje rico que se acercó a Jesús y le preguntó qué debía hacer para obtener la vida eterna, que ante la propuesta del Maestro bueno, por culpa de sus apegos regreso por donde vino entristecido. No supo apreciar la tentadora oferta de Jesús,

La parábola contiene connotaciones espirituales, Aquel que por uno u otro motivo es capaz de reflexionar sobre el vacío que siente, reacciona ante su pobreza interior, llega a darse cuenta que hay algo mas pero que aun no lo posee y por gracia lo encuentra, Dios no se hace esperar para mostrarle el gran tesoro, Para aquel que lo ha buscado todo y que no ha logrado complacer su alma, la propuesta de Dios es un tesoro porque este sí que llena, si satisface, si da paz y porque el reino de los cielos tiene un contenido muy mayor que lo percatado en nuestro planeta tierra.

Pero hay algo mas, aquel que busca y que no encuentra y que no puede llenar su faltante, es posible que no se dé cuenta que existe un tesoro escondido y aunque lo vea, tampoco es capaz de identificarlo para acogerlo. Se puede fijar más en su renuncia que en el don ofrecido; pues toda acción conlleva a una reacción, en este caso es indispensable la conversión, “la venta de lo que posee”, el cambio de la manera de pensar, para reflexionar y llegar al cambio de vida. Para llegar a ser un solo cuerpo en Cristo, como nos dice san Pablo. “Que el amor sea sincero. Aborrezcan el mal y procuren todo lo bueno. Que entre ustedes el amor fraterno sea verdadero cariño, y adelántense al otro en el respeto mutuo. Sean diligentes y no flojos. Sean fervorosos en el Espíritu y sirvan al Señor. Tengan esperanza y sean alegres. Sean pacientes en las pruebas y oren sin cesar. Compartan con los hermanos necesitados, y sepan acoger a los que estén de paso… más bien derrota al mal con el bien.” (cf. Rm.12,1-21) es como la escolaridad para la vida terrena y en el reino de los cielos.


martes, 29 de julio de 2014

No como quien sirve a hombres, sino como esclavos de Cristo.


En la primera lectura de Jeremías, encontramos cantidad de lamentos e interrogantes. Que nos ponen a pensar porque le ocurre tanto daño al pueblo escogido? Solo encontramos que la cusa principal es por la falta de lealtad a Dios, sacaban a Dios y quedaban desprotegidos. Sin embargo nuevamente el pueblo elegido, era levantado de la calamidad, por la bondad de Dios y pasado un tiempo volvían a poner su interés en otros dioses. La esperanza no estaba en Dios, no reconocían ni se disponían para recibir el amor de Dios que es para todos y por todos los tiempos. Nos ocurre hoy igual, nuestro afán no permite vivir la esperanza segura de la bondad de Dios, confiamos más bien en nuestras propias fuerzas y para peor de los males llegamos a creer mas en personas y en lo material, que a Dios quien nos ama y que quiere lo mejor para nosotros. De esta manera por nuestra propia decisión y por ignorancia nos volvemos cizaña propicia que el maligno está dispuesto a plantar en el campo de la viña del Señor.

Tiempo – impaciencia, Amor - esperanza. Los procesos requieren tiempo. nos puede invadir las preocupaciones, nos cansamos y renunciamos. Deberíamos vivir confiados en el poder y la autoridad de Dios y gozar de la esperanza y de su gran amor, para vivir en la divina voluntad de Dios nuestro creador. Como nos dice san Pablo: “llevamos este tesoro en vasos de barro, para que esta fuerza soberana se vea como obra de Dios y no nuestra. (2 Co.4,7) La prisa se apodera de nosotros la llevamos a flor de piel para tratar de ser dioses sin Dios; en vez de la decisión para convertirnos, para cambiar nuestra manera de pensar para cambiar nuestra manera de vivir.

La salvación que ofrece nuestro Padre por la persona de Cristo quien venció la muerte por el pecado, es para todos. El seguir a Jesús con esperanza y por amor, es garantía de salvación. «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.” (Jn.14,6). Pero por supuesto, el caminar en pos de Cristo conlleva, conversión, esfuerzo y lucha, porque quiere que nos dejemos librar de la muerte, es mejor cargar nuestra cruz siguiendo al Maestro en vez de sufrir la muerte. Ya el Señor extendió voluntariamente sus brazos sobre el madero de la salvación, para que tuviéramos por Él, resurrección y vida.


lunes, 28 de julio de 2014

Y vienen los pájaros a anidar en sus ramas


Si comparamos ambas parábolas, la cuales contienen elementos diferentes de la naturaleza, como que no hallamos relación entre ellas, pero que consiste en el resultado de ambas. De lo menos a más. De lo minúsculo a lo macro. La esperanza está en conocer el potencial contenido y aguardar los resultados.

A través de estas comparaciones nuestro Señor Jesús habla del reinado en el corazón del hombre, que al comienzo tiene una connotación minúscula y germinal, que necesita tiempo, activación en estado propicio y que puede llegar a ser, por la gracia, una fuerza transformadora que hará que todas las realidades se vean y actúen de distinta manera siempre superior; que en vez de raquitismo inoperante se convierte en gozo activo y servicial. Es un don que llega por la esperanza y deseo humilde. Un don que los sabios y entendidos de este mundo no saben aceptar y con razón dice el Señor que por las cualidades de humildad y sencillez, el hombre podrá recibirlo.

Traducido al discípulo del Señor nos indica que es un camino que lleva de la oscuridad a la luz, de la renuncia a la activación del amor para servir de fermento y de posada. El fermento de la misión y la posada para el Espíritu Santo. Todos los bautizados somos la iglesia de Cristo, por tanto la iglesia está compuesta por discípulos del Señor, que aceptan su reinado y cumplen la misión, por amor.

“Ser Iglesia es ser Pueblo de Dios, de acuerdo con el gran proyecto de amor del Padre. Esto implica ser el fermento de Dios en medio de la humanidad. Quiere decir anunciar y llevar la salvación de Dios en este mundo nuestro, que a menudo se pierde, necesitado de tener respuestas que alienten, que den esperanza, que den nuevo vigor en el camino. La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio.” (Papa Francisco)


sábado, 26 de julio de 2014

Dejen que crezcan juntos cizaña y trigo


Hoy, Dios por boca de Jeremías, nos hace ver que nuestro comportamiento cotidiano carece de sentido como correspondería frente a las cosas de Dios. Nuestra vida espiritual carece de autenticidad, nuestro culto a Dios contiene sentimiento hipócrita y de momento. “llega la hora, y ya estamos en ella, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.” (Jn. 4, 23). Mientras que la mayoría del tiempo lo empeñamos a otros dioses, como son: El poseer (cf.Lc. 12,15) “No son sus posesiones las que le dan la vida”. A la avaricia se le quiere justificar con el consumismo, moda, ocio, vanidad, comodidades desmedidas, odios, venganzas, placeres, (…). Son contaminantes que esclavizan, que impiden la perfecta coherencia con Dios, que relativizan y nos vuelve insensatos, incapaces de practicar la justicia y la paz.

En el pasaje del Evangelio, se nos habla de la maleza en medio del cultivo productivo y servicial. Dios sabe de nuestras limitaciones, sabe que no somos capaces, por nuestras propias fuerzas, de erradicar la cizaña del pecado. Su respuesta nos anima a ser valientes para lograr una madurez en la fe, para alcanzar una coherencia definida y decidida de nuestra amistad con Dios.

La cizaña simboliza todo lo que se opone al Reinado de Dios en nuestras vidas. El Señor (escribe recto en renglones torcidos) de allí donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia, Dios no quiere la muerte del pecador, quiere es, que se arrepienta y viva para servir. Cuando germine el trigo la realidad será evidente, manifestada en el fruto.

En la concepción del evangelio, permite distinguir lo bueno de lo malo y la hegemonía de lo uno sobre lo otro. Pero cuidado de juzgar, esto es solo de la incumbencia de Dios, cuando solo Él sabe la intención y la rectitud de corazón. Pues es, también, una de nuestras malas costumbres, rechazamos al pecador, lo juzgamos y lo condenamos. Sin darnos cuenta que el poder y la misericordia de Dios es universal y eterna. El rechazo es una de las peores lacras que manifiesta nuestra sociedad contemporánea, debido a ignorancia, a causa de la falta docilidad al Espíritu Santo. Si estuviéramos dispuestos a la acción de Dios Espíritu Santo, cambiaría la situación de la parábola, no habría semilla de cizaña para plantar.

“Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.» La parábola contiene, además, un sentido profético; es lo que acontecerá al final de los tiempos.


viernes, 25 de julio de 2014

Llevamos en nuestros cuerpos la muerte de Jesús.


Santiago, llamado «el mayor», era hijo de Zebedeo y de Salomé (Mc 15,40; Mt 27,56) y hermano mayor de Juan el evangelista. Junto con él fue llamado entre los primeros discípulos de Jesús, y siempre se le cita entre los tres primeros apóstoles en el Nuevo Testamento. Fue testigo privilegiado de la resurrección de la hija de Jairo (Mc 5,37), de la transfiguración de Jesús (Mt 17,1) y de la agonía de Jesús en Getsemaní (Mt 26,37). Fue decapitado hacia el año 44, en tiempos de Herodes Agripa, en los días de la Pascua (Hch 12,1-3).

Encontramos en el Evangelio de hoy una petición y una respuesta del Señor. En segundo lugar la reacción de los otros discípulos contra los dos hermanos y la actitud de Jesús frente a todos los discípulos. Por su puesto que la petición es disonante con el programa que Jesús le ha ido trazando a sus discípulos mientras van subiendo a Jerusalén. Y por tanto dice: “no saben lo que están pidiendo”. Aparece la incomprensión del misterio de la cruz. El pueblo creía que el Reino de nuestro Señor Jesús, tendría lugar con la conquista de poder que tenían los romanos. Y de ahí que se procuren obtener posiciones dentro del sistema político. Por tanto era de esperarse, también, los celos expresados dentro de la comunidad apostólica por los primeros puestos.

Se demuestra lo difícil que es para la humanidad el reconocimiento de la persona de nuestro Señor Jesús y su Palabra y el significado grandioso y pleno del cumplimiento de su misión encomendada por nuestro Padre Dios. Aun no entendemos completamente contra quien fue la “pelea” en el misterio de la cruz y sobre todo no entendemos que si somos del bando de Jesús, también nos corresponde correr la misma gesta, la misma lucha para alcanzar la vida conquistada por el Señor.

Frente al recelo y división, el Señor la aprovecha para corregir pedagógicamente los fallos de los discípulos de todos los tiempos. El Maestro pronuncia unas reflexiones sobre el nuevo concepto de la autoridad transformada en servicio. Explica la manera como se impone la autoridad en el régimen político de las naciones. Y censura que esta manera de ejercer la autoridad no puede ser el modelo de las relaciones en la comunidad de los discípulos. Porque la novedad consiste en trabajar para rescatar y en servir incondicionalmente a los que nos rodean, que gracias a la tecnología, son todo el mundo. Como cumplimiento de la ordenanza de nuestro Señor Jesús “Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos.” (Mt.28, 19). Capaces de testimoniar su vida, quien no vino a ser servido sino a servir y a dar la vida en rescate por todos.


jueves, 24 de julio de 2014

Me abandonaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron aljibes agrietados.


En la primera lectura que es muy diciente para los tiempos que estamos viviendo, Jeremías enfoca la bondad de Dios para el hombre y a la vez se refiere a los responsables del pueblo, por no hacer su trabajo esencial que es conducir a los hombres a Dios; «interrogar sobre Dios»: "¿dónde está el Señor?" Los especialistas de la Ley, no fueron enfáticos en el reconocimiento de Dios; considerado como una traición de los clérigos y de los intelectuales. Los mandatarios se dedicaron solo regir su gobierno conforme al parecer para sostener su poder, en vez de hacer política según el espíritu de Dios. También los profetas fallaron se les hizo más fácil la religión de los nativos que era muy popular dando culto a Baal. ¿Tendrá algo de parecido a nuestros tiempos?

El Evangelio de hoy es una continuación del pasaje de ayer cuando los discípulos hacían una pregunta sobre la comparación del “sembrador”, ¿porque las parábolas, en vez del lenguaje común? Y es el Señor quien hace una explicación detallada de lo que significa y porque las parábolas. Imaginémonos que el Señor solo hubiese utilizado el lenguaje común, que hubiese pasado en la época y hoy día cuando para el hombre todo es relativo. Se hubiese cambiado la interpretación con más facilidad y se hubiese puesto en boca del Señor mucho contenido de mentira y de engaño. Gracias a las parábolas a manera de (cuento) se conserva la verdad dicha por el Señor.

El Señor sabía que era difícil para sus contemporáneos y para nosotros hoy, entender los misterios de la salvación y de la vida verdadera. “Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender… son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón”. Algún tipo de justificación pongo en aquellos, debido a su cultura y al cambio tan repentino que estaba proponiendo el Señor. Pero para nosotros no hay disculpas, cuando siendo dóciles al Espíritu Santo, lo entenderíamos y lo haríamos muy bien. No cabe por simple razón sino por atracción el alejaros de Dios. Es porque queremos ser dioses sin Dios, por falta de conversión, por no aceptar su Reinado en nuestro corazón, por no dar testimonio de Cristo a los hermanos; y cabe decir, que no solo se debe a nosotros los laicos, también movidos por las corrientes sociales, están a su vaivén muchos consagrados. No queda ante nuestra realidad cruda y visible, otro camino que doblar rodilla ante Dios. Le propongo ahora mismo al menos un Padre Nuestro a nuestro Creador. “En el momento fijado te escuché, en el día de la salvación te ayudé. Este es el momento favorable, éste es el día de la salvación.” (2 Co.6,2).


miércoles, 23 de julio de 2014

Mi boca contará tu salvación, Señor.


Encontramos hoy en el Evangelio de san Mateo, la pedagogía de nuestro Señor y Maestro, que nos exhorta a pensar, nos incita a reflexionar- “El que tenga oídos, que escuche.”. y es si que sus discípulos quedaron con interrogantes. Por lo mismo, la respuesta del Maestro es muy diciente para nosotros hoy día, caminamos, nos movemos como que estamos vivos, pero no vemos, no escuchamos, no entendemos, no meditamos, para seguir en las mismas. La Palabra de Dios no nos mueve, no cambiamos; cuesta la conversión. Sin embargo Dios permanece buscándonos, sin importar nuestra condición social, para Dios cuenta es el valor de nuestra alma.

Que ha importado que el Hijo de Dios viniera a rescatarnos a precio de sangre, nuestra conversión es incompleta. Y es debido a que hay alguien que nos roba lo poco y lo cambia por los afanes de lo del mundo. Quizás algunas veces podemos sentir motivaciones que nos entusiasman a ser obedientes a Dios. Pero llega alguien o algo que contradice nuestra motivación y abandonamos. Sobrevienen los acosos de lo material, las necesidades económicas y tomamos el camino de nuestras capacidades de nuestro propio esfuerzo, el interés personal, para ir perdiendo la fe y lo que Dios quiere de nosotros.

“El sembrador salió a sembrar” Dios quiere que seamos dóciles a su divina voluntad, que interioricemos sus enseñanzas, que seamos capaces de retenerlas para que se queden haciendo vida en nosotros. Aunque hayan contradicciones, aunque haya fracaso y resistencia, porque no faltará la acción del maligno que quiera deslumbrarnos con sus engaños, aunque quiera hacer ver el mal como bueno o mejor que el bien. Y la responsabilidad está solo en nosotros, por nuestro pecado de pensamiento, de palabra, de obra y de omisión. Esto nos impide reflexionar y cambiar. “No quieren ver con sus ojos, ni oír con sus oídos y comprender con su corazón... Pero con eso habría conversión y yo los sanaría.”(Mt.14, 15)


martes, 22 de julio de 2014

Encontré el amor de mi alma


Hoy la lectura del evangelio nos presenta a María, la de Madala que es una población rivereña del mar de Genesaret, personaje protagónico en la vida del Señor. Se cree que fue a quien el Señor libero de una posesión demoníaca, la que lloro a sus pies y se los perfumo, estuvo al pie de la cruz venciendo los miedos y temores por amor al Señor y hoy es testigo de la victoria del Señor resucitado.

Las preguntas que el Señor hace a María, (misionera) son para nosotros hoy, ¿Por qué lloras? ¿A quién buscas? Lloramos quizás por los sentimientos que causan las pérdidas y el Señor nos invita a que lo busquemos a Él, quien suplirá toda perdida, toda angustia, todo desconcierto, toda tristeza, toda soledad, toda falta de paz, (...).

¿Qué buscamos hoy día nosotros? Muchas cosas que suplan nuestros deseos mundanos, buscamos idolatrar personas y cosas, para tratar de llenar el vacío que hay en nuestro interior. El Señor repetidamente formula esta pregunta ¿A quién buscas? “El que busca encuentra” pero esta afirmación del Señor se refiere a lo mejor, a lo realmente necesario para la vida, que se dirige personalmente a cada uno de nosotros y nos anima a vivir en su amor. Búsqueda, también es, reconocer a aquel que te reconoce a ti. La búsqueda del Cantar de los Cantares, es la inquietud que se despierta, es el deseo del Señor y se vuelve búsqueda apasionada, vital, como expresión simbólica del amor de Dios por su pueblo.

En el discurso del cap. 14 Jesús había hablado de su partida; y había garantizado su resurrección. Esta promesa se da como cumplida en la alegoría de la parábola del grano de trigo que muere y la de la vid y los sarmientos. Se cumple en nuestro Señor Jesús, que muriendo da mucho fruto, habla de la importancia de su muerte para que los creyentes vayan a Él y de la fecundidad apostólica de sus discípulos. Por tanto Jesús es también la vid en la que los sarmientos deben estar adheridos para producir fruto abundante. Jesús es la fuente de la vida de los creyentes y de las obras buenas que por gracia pueden producir.


lunes, 21 de julio de 2014

Te han explicado, lo que Dios desea de ti


«Pueblo mío, ¿qué te hice o en qué te molesté? Respóndeme.” Te libre de la muerte eterna, te saque de la esclavitud del pecado, de la esclavitud de la mentira, de la esclavitud de la ignorancia, te doy lo que necesitas para el paso por este desierto de la vida temporal, te envié por delante a mi Hijo amado para que te conduzca por el “camino”, te envié al Espíritu Santo para que te de la luz necesaria para la vida, te puse en tu compañía a María, como amparo. ¿Por qué caminas destino a la destrucción? vas camino a la perdición. “Lo que Dios desea de ti: simplemente, que respetes el derecho, que ames la misericordia y que andes humilde con tu Dios.»

«Si eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan.»… «Te daré poder sobre estos pueblos, y sus riquezas serán tuyas, porque me las han entregado a mí y yo las doy a quien quiero.”…. «Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, … Dios ordenará a sus ángeles que te protejan” (cf.Lc. 4, 1-13) Todo servidor del maligno emplea este tipo de estrategia para tentar, para escandalizar. La mayoría de la gente de hoy de una manera o de otra tratamos de tentar al Señor. Cuando la fe, el amor y el servicio es lo encomendado ¿para que tratar de ver con minucias la acción de Dios?, quien todos los días obra milagros en nosotros, pero que somos incapaces de reconocerlo y mas difícil agradecerle.

De manera que no fue solo cuestión de los fariseos y letrados, nosotros queremos saber todos los detalles, no tanto para creer sino para poder juzgar y contradecir. Nosotros también queremos signos que podamos utilizarlos para verificar si Dios nos escucha, si Dios es real, si lo que dice es verdad. Las cosas de Dios son misterio lucido pero no visible a nuestra vista, debido a la ceguera producida por el pecado. Entonces el Señor retoma lo que está escrito en Dt. 1,35: “Esta generación perversa y adultera” (la relación de Dios con su pueblo tiene connotación matrimonial) y complementa con el anuncio de los misterios de salvación: “pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.” La muerte no tiene el poder ni la última palabra. “De hecho, se presentó a ellos después de su pasión y les dio numerosas pruebas de que vivía.” (cf.Hch,1, 1-11) “Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios” (Sl.49) «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.(Jn.14,6) En nuestro Señor Jesús se cumple toda profecía y se realiza todo reinado. No tenemos que esperar ni pensar en nadie más. Jesús es el mayor signo de Dios, que se nos ha dado.


sábado, 19 de julio de 2014

Codician los campos y se apoderan de las casas


“Los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.” Aquellos convencidos de estar por encima de la ley y de ser sus verdaderos interpretes. Resultan siendo unos ilusos, cuando el único poseedor de la verdad plena es Dios. Al saber el Señor sobre sus componendas, quedaron destemplados. No hace un cuestionamiento acerca de la calidad de testimonio que daban y su coherencia como miembros del pueblo elegido, el Señor los deja. No se trataba de una lucha porque Jesús vino fue a traer la paz, a dar ejemplo de amor y el no a la guerra ni la violencia.

Vino para implantar el derecho Jesús evita la confrontación y continúa anunciando e implantando esa ley nueva (el derecho y la esperanza de las naciones) que porta en su corazón, continúa curando, perdonando, anunciando, restableciendo, (…) Jesús es testimonio de de vida. Ante las realidades enfermas y moribundas, Jesús ni quiebra la caña cascada, ni apaga el pábilo vacilante, sino que endereza y reaviva.

Esta compostura de muerte existe desde cuando el maligno engaño por primera vez, cuando convenció con mentiras; así es como hoy vivimos en gran medida la cultura de muerte en sus diversas manifestaciones. El ser humano atraído por el poseer y la fama a cualquier precio, ha generado en nuestro mundo contemporáneo la exclusión, el utilitarismo y el deterioro humano; donde solo se le da valor a las pertenencias o capacidades, cuestiones que coadyuvan a la injusticia y hasta la violencia; y no se mueve un ápice por la dignidad de la persona humana. El mundo de los que viven este tipo de cultura, como si fuera poco, minan por todas partes ataques contra la fe y la Iglesia católica; porque saben que es élla la que se opone a la cultura de muerte y le apuesta a la vida, a la dignidad del género humano, a la presencia del resucitado como cabeza, pastor y sacerdote eterno, movidos por el Espiritu Santo.

La misión del discípulo de Jesús es levantar al que esta caído y dar fuerza a quienes lo necesitan y se encuentran en dificultad, como coherencia cristiana. No limitar nuestra acción a la simple administración o conservación, sino ir a todos y que somos todos necesitados de Dios, a “conocer la cultura” como nos dice el Papa Francisco. Conocer las luces y sombras de las personas, para llevarles la alegría del Evangelio.